Del despido a la gloria: «The Yes Album»
🎧 Mientras lees, escucha al álbum «The Yes Album» en Spotify.
A veces, la historia del rock avanza gracias a un golpe de suerte. Otras, gracias a un disco que aparece justo cuando una banda está al borde del abismo.
En 1971, Yes estaba a un paso de perder su contrato discográfico. Un año después, se había convertido en una de las formaciones más influyentes del rock progresivo. ¿Qué ocurrió entre medias?
¿La respuesta? Sencillamente, tres palabras: «The Yes Album«.
Desde los orígenes del rock progresivo
A finales de los años sesenta, el rock británico hervía de creatividad. El blues rock daba paso a nuevas formas más ambiciosas y un puñado de bandas jóvenes empezaba a experimentar con estructuras largas, arreglos complejos y una visión casi sinfónica de la música popular.
Entre ellas estaba Yes, un grupo con talento desbordante, ideas enormes… y resultados comerciales decepcionantes.
Lo que pocos recuerdan es que, antes de convertirse en gigantes del progresivo, Yes estuvo a punto de desaparecer, porque su discográfica, Atlantic Records, ya había perdido la paciencia: dos discos, buenas críticas, pero cero ventas. El reloj corría en su contra.

De izq. a der. / Arriba: Chris Squire, Jon Anderson y Rick Wakeman. Abajo: Alan White y Steve Howe
Distribuida por Atlantic Records. Dominio Público, vía Wikipedia. Original
Promesa sin recompensa
El debut homónimo «Yes«, lanzamiento de 1969, mostraba a una banda con ambición y un sonido fresco, mezcla de virtuosismo y sensibilidad pop. Pero el público no respondió. Las ventas fueron discretas y la banda apenas logró hacerse un hueco en la radio.
Su segundo trabajo, «Time and a Word«, del año siguiente, apostó por arreglos orquestales y una producción más ambiciosa. El resultado fue un disco interesante, pero también una producción cara que no generó retorno.
Y, para rematar, las tensiones internas provocaron la salida del guitarrista Peter Banks* justo antes de la publicación de este segundo álbum.
* La relación entre Peter Banks y el tándem Anderson – Squire se había deteriorado mucho durante la etapa de los dos primeros discos.
Banks veía con recelo la creciente ambición sinfónica que Anderson y Squire querían imponer, convencido de que el grupo debía mantener un enfoque más crudo y directo.
A esto se sumaban tensiones personales: Anderson consideraba a Banks poco comprometido con la nueva dirección musical, y Squire lo veía como un freno creativo. El guitarrista, por su parte, sentía que sus ideas eran ignoradas y que la banda avanzaba hacia un sonido que no compartía.
La ruptura era inevitable, y su salida abrió la puerta a la llegada de Steve Howe, que encajó de inmediato en la visión que Banks nunca terminó de aceptar.
En definitiva, dos discos, dos tropiezos. Atlantic empezaba a preguntarse si valía la pena seguir invirtiendo en un grupo que parecía no despegar.
En la cuerda floja
Con todo ello, a comienzos de 1970, Yes estaba en una posición frágil.
Sin éxito comercial, con cambios de formación y sin un rumbo claro, la banda era vista por Atlantic como un proyecto de riesgo. No es exagerado decir que «The Yes Album», el que sería su tercer disco, se había convertido en su última oportunidad.
La discográfica no los había despedido, pero la sensación era evidente: o funciona el siguiente disco, o se acaba la aventura🧐.
El éxito inesperado
Y llegó Steve Howe*. Su entrada en la banda fue un punto de inflexión: aportó versatilidad, imaginación y una personalidad musical que encajó como un guante en la visión de Jon Anderson y Chris Squire.
* La entrada de Steve Howe fue un soplo de aire fresco para Yes.
A diferencia de Banks, Howe abrazó sin reservas la visión expansiva que Anderson y Squire estaban construyendo. Su versatilidad - capaz de pasar de la guitarra eléctrica al folk acústico o al jazz sin perder identidad - encajó de inmediato con la ambición progresiva del grupo.
Desde el primer ensayo quedó claro que Howe no solo entendía la dirección musical, sino que podía ampliarla. Su creatividad desbloqueó nuevas posibilidades y dio a Yes la cohesión que necesitaba para dar el salto definitivo.
Con Howe a bordo, Yes encontró por fin su sonido: épico, melódico, virtuoso y accesible a la vez. «The Yes Album», el lanzamiento de 1971, fue el resultado de esa nueva química.
Temas como “Yours Is No Disgrace”, “Starship Trooper” o “I’ve Seen All Good People” mostraban a una banda madura, segura y con una identidad propia.

Generación IA © rondophonico@gmail.com
El público respondió. El disco entró en listas, vendió bien y, por primera vez, Yes se convirtió en una apuesta rentable.
Y, por supuesto, este éxito transformó la relación entre la banda y la discográfica. Ahora se podía ganar dinero y Atlantic pasó de la desconfianza a la inversión decidida.
De entrada aprobó presupuestos más altos para futuras grabaciones, impulsó la promoción en el amplio mercado estadounidense y, lo que nos puede alegrar más a los amantes del rock, dio a la banda una total libertad creativa.
Yes había demostrado que podía triunfar sin renunciar a su ambición artística. Y Atlantic, pragmática, decidió apoyar esa fórmula. Poderoso caballero es Don Dinero ☝️.
«Fragile» y «Close to the Edge»
Con la confianza plenamente recuperada, Yes entró en una etapa de creatividad desbordante.
En 1971 llegó «Fragile«, con la incorporación de Rick Wakeman* y un sonido aún más sofisticado. El disco fue un éxito rotundo y consolidó a la banda en el mercado internacional.
* La llegada de Rick Wakeman en 1971 terminó de consolidar el sonido clásico de Yes.
Con una formación sólida en música clásica y una habilidad casi teatral para los teclados, Wakeman aportó una dimensión sinfónica que elevó al grupo a otro nivel.
Su dominio del órgano, el piano y los sintetizadores permitió que las composiciones crecieran en profundidad y dramatismo.
Más que un acompañante, Wakeman se convirtió en un arquitecto sonoro que completó la química creativa iniciada con Howe, preparando el terreno para obras maestras como "Fragile" y "Close to the Edge".
Solo un año después del lanzamiento de «Fragile», Yes alcanzó su cima artística con «Close to the Edge«, una obra monumental que redefinió el rock progresivo.
Curiosamente, ninguno de estos discos habría sido posible sin el impulso – y la supervivencia – que supuso «The Yes Album».


Licencia Fair Use, vía Wikipedia.
Original Fragile – Original Close to the Edge
Nos fue de poco perdernos una de las bandas catalizadoras y primordiales, con permiso de King Crimson, Genesis, EL&P y otras 😁, del rock progresivo que arrasó en la década de los 70, hasta que un grupo de jóvenes rebeldes y hartos de tanto virtuosismo rompieron esquemas con un lenguaje nuevo, un nuevo sonido, crudo y rebelde que emergió con fuerza en 1977: el punk.

Generación IA © rondophonico@gmail.com
Pero esto es otra historia.
La vivencia de Yes es un recordatorio de que, en la música, la línea entre el fracaso y la gloria puede ser sorprendentemente fina.
Una banda al borde del despido se convirtió en un referente absoluto del rock progresivo gracias a un disco que llegó en el momento oportuno.
Si te apasionan estas historias de reinvención y riesgo creativo, te invito a seguir explorando el blog. Hay muchas más bandas que, como Yes, encontraron su voz justo cuando parecía que todo estaba perdido. ¿Cuál te gustaría que analizáramos la próxima vez? ¡Te leemos en los comentarios! ✏️
¿Te has quedado con ganas de más?
🌍 Te puede interesar:
➡️ Peter Sinfield: El poeta del rock progresivo (Sinfield fue clave en King Crimson, y su figura ayuda a entender cómo la palabra, la estética y la narrativa se convirtieron en pilares del género que Yes también ayudó a definir).
➡️ Jon Lord, el arquitecto de Deep Purple (Otro gigante del rock británico que, como Yes, fusionó virtuosismo, clasicismo y electricidad).
➡️ Concerto for Group & Orchestra (Conecta directamente con la ambición sinfónica que Yes abrazó tras "The Yes Album").
Generación IA © rondophonico@gmail.com
En la Playlist: La denominada versión Super Deluxe, incluye el disco original remasterizado (Disco 1) y diversas versiones de las mismas canciones (Disco 2 y 3).
